Superar tu fobia es un proceso que requiere tiempo y paciencia, y es posible lograrlo con métodos eficaces de intervención psicológica. Aunque algunas personas intentan evitar el objeto o situación temida para reducir su ansiedad, esta evitación a menudo fortalece la fobia.
La clave para superar tu fobia es aprender a enfrentarla de manera segura y progresiva, permitiendo que el cerebro "reaprenda" y reduzca la respuesta de miedo.
Aquí te explico los métodos más comunes y efectivos para tratarla:
1. Terapia de Exposición Gradual
La terapia de exposición gradual es una técnica psicológica utilizada para tratar fobias y otros trastornos de ansiedad, ayudando a las personas a enfrentar sus miedos de manera controlada y segura.
A través de esta técnica, las personas son guiadas para exponerse de forma progresiva al objeto, situación o actividad que les provoca miedo, en lugar de evitarlo. Con el tiempo, esta exposición repetida permite que el cerebro reduzca su respuesta de ansiedad y que la persona recupere el control.
1.1 ¿Cómo Funciona la Terapia de Exposición Gradual?
El proceso de exposición gradual se basa en la habituación y el reaprendizaje. A través de la exposición repetida al estímulo temido sin que se produzcan consecuencias negativas, el cerebro aprende que el objeto o situación es menos peligroso de lo que inicialmente pensaba.
Habituación: Al exponerse repetidamente a la situación temida sin experimentar las consecuencias negativas que teme, el sistema nervioso se va adaptando, y la respuesta de miedo disminuye progresivamente.
Extinción del miedo: Durante la exposición, el cerebro comienza a "desaprender" la respuesta de miedo condicionada. A medida que la ansiedad disminuye, la persona se siente más capaz de enfrentar y superar la situación.
1.2 Etapas de la Terapia de Exposición Gradual
La terapia de exposición gradual generalmente se realiza en etapas para que el proceso sea manejable y menos abrumador para la persona. A continuación, se explican los pasos básicos:
1º. Evaluación y Planificación
- El terapeuta comienza evaluando el nivel de ansiedad, las causas específicas del miedo, y cómo este afecta la vida de la persona. Se determina el alcance del miedo y los niveles de ansiedad que produce cada aspecto relacionado.
- Se crea una jerarquía de exposición en la que se identifican situaciones o estímulos relacionados con el miedo, desde aquellos que provocan menos ansiedad hasta los más intensos.
2º. Creación de una Jerarquía de Miedos
- La jerarquía de miedos es una lista ordenada de situaciones que generan ansiedad, clasificadas de menor a mayor.
- Por ejemplo, para alguien con fobia a las alturas, la jerarquía podría incluir:
- Ver fotos de paisajes desde grandes alturas.
- Mirar un video de una persona en un edificio alto.
- Estar en una planta baja y mirar hacia un edificio alto.
- Subir a una segunda o tercera planta de un edificio y mirar hacia abajo.
- Subir a un edificio de varios pisos y observar desde un mirador o balcón.
3. Exposición Progresiva
- La persona comienza enfrentando los elementos de la jerarquía que producen la menor cantidad de ansiedad.
- La exposición se repite hasta que la ansiedad disminuya significativamente y la persona se sienta cómoda en esa situación.
- El terapeuta acompaña al paciente y lo ayuda a utilizar técnicas de afrontamiento (como respiración o autoinstrucciones positivas) para manejar la ansiedad.
4. Incremento Gradual de la Exposición
- Una vez que la persona se siente cómoda con una situación, se pasa al siguiente nivel de la jerarquía, donde el estímulo es más desafiante.
- La exposición se realiza de manera controlada y pausada para evitar una sobrecarga emocional. La idea es que, al pasar de un nivel al siguiente, la persona gane confianza y capacidad para manejar la ansiedad.
5. Refuerzo Positivo y Práctica Continua
- Se refuerza el éxito en cada nivel, lo cual motiva a la persona a seguir avanzando.
- El terapeuta ayuda a consolidar los logros, y la persona practica lo aprendido en su vida cotidiana.
6. Exposición a los Niveles Más Difíciles
- Finalmente, la persona se enfrenta a los niveles más altos de la jerarquía. Si bien esto puede llevar varias sesiones, al llegar a este punto la persona ya ha ganado confianza y recursos de afrontamiento.
- La ansiedad suele ser significativamente menor, y la persona se siente capaz de enfrentar incluso las situaciones que antes parecían imposibles.
Ejemplo de Exposición Gradual para la Fobia Social
Imaginemos que alguien tiene fobia social, y el objetivo es que pueda sentirse cómodo hablando en público:
- Nivel 1: Leer en voz alta en casa frente a un espejo.
- Nivel 2: Hablar en voz alta en casa, pero con familiares o amigos presentes.
- Nivel 3: Grabar un video breve hablando y verlo después para observarse y familiarizarse con su voz y expresión.
- Nivel 4: Unirse a una conversación en un grupo pequeño de conocidos.
- Nivel 5: Hacer una pequeña presentación informal frente a familiares.
- Nivel 6: Realizar una breve exposición frente a compañeros o en una clase pequeña.
1.3 Herramientas y Técnicas Complementarias
Durante el proceso de exposición gradual, el terapeuta suele enseñar técnicas de relajación y respiración profunda para ayudar a la persona a manejar su ansiedad.
Además, se pueden emplear técnicas de reestructuración cognitiva para desafiar pensamientos negativos y reemplazarlos con ideas más racionales.
1.4 Beneficios de la Terapia de Exposición Gradual
- Desensibilización efectiva: La persona aprende a enfrentar el miedo sin experimentar los efectos catastróficos que anticipa, lo que disminuye la intensidad del miedo.
- Aumento de confianza: A medida que progresa en la jerarquía, la persona siente que puede manejar su ansiedad y controlar su reacción al estímulo temido.
- Reducción de la evitación: En lugar de evitar, la persona aprende a afrontar situaciones, lo cual permite una vida más libre y sin limitaciones.
La terapia de exposición gradual es uno de los tratamientos más efectivos para fobias y ansiedad, pero requiere tiempo, paciencia y acompañamiento profesional.
Es importante avanzar al ritmo de cada persona y reconocer los logros en cada paso, ya que cada nivel superado representa un avance significativo en el proceso de superar el miedo.
2. Desensibilización Sistemática
3. Técnicas de Autocontrol
Las técnicas de autocontrol son herramientas fundamentales en el tratamiento de fobias, ya que ayudan a los pacientes a manejar su ansiedad en situaciones que suelen generarles mucho temor.
Estas técnicas permiten que el paciente se sienta más capaz de afrontar sus miedos sin evitarlos y sin sentirse abrumado por la ansiedad.
Aquí te explico cómo utilizar algunas de las técnicas de autocontrol más efectivas para trabajar con pacientes con fobias:
3.1. Respiración profunda y controlada
- Objetivo: Reducir la activación fisiológica y la sensación de ansiedad.
- Instrucciones: Se enseña al paciente a tomar aire lentamente por la nariz, contar hasta cuatro, sostener el aire por un par de segundos y luego exhalar despacio por la boca, también contando hasta cuatro. Se le recomienda repetir este ciclo varias veces hasta sentir una disminución en la ansiedad.
- Aplicación en el tratamiento: Antes de una exposición o al anticipar el estímulo temido, el paciente puede practicar esta respiración para calmar el sistema nervioso. La repetición frecuente permite que la respiración se convierta en una respuesta automática para manejar la ansiedad.
3.2. Técnicas de relajación muscular progresiva
- Objetivo: Reducir la tensión muscular que acompaña la ansiedad.
- Instrucciones: La relajación muscular progresiva se basa en tensar y relajar diferentes grupos musculares del cuerpo.
- Se empieza por los pies y se sube gradualmente hasta la cabeza, o viceversa.
- Por ejemplo, el paciente tensa los músculos de las piernas durante cinco segundos y luego los relaja, notando la diferencia entre tensión y relajación.
- Aplicación en el tratamiento: Practicar esta técnica diariamente fortalece la habilidad del paciente para relajarse y también puede usarse antes de una exposición a su miedo. A largo plazo, esta práctica reduce la sensibilidad del paciente ante los síntomas físicos de la ansiedad.
3.3. Diálogo interno positivo y reestructuración cognitiva
- Objetivo: Sustituir pensamientos negativos y automáticos que aumentan el miedo por pensamientos más realistas y alentadores.
- Instrucciones: El terapeuta ayuda al paciente a identificar pensamientos negativos asociados a la fobia, como “Voy a desmayarme” o “Esto es peligroso”.
- Luego, juntos trabajan en crear pensamientos alternativos más realistas, como “Puedo manejar esta situación” o “Estoy aprendiendo a enfrentar mi miedo”. También se les enseña a repetirse estos pensamientos positivos cuando sienten que el miedo empieza a aumentar.
- Aplicación en el tratamiento: Antes, durante y después de la exposición a la situación temida, el paciente utiliza su diálogo interno positivo para reducir la ansiedad.
- Este proceso es una práctica constante que le ayuda a cambiar su percepción sobre el miedo y ganar confianza en su capacidad de manejarlo.
3.4. Exposición imaginaria y visualización guiada
- Objetivo: Acostumbrar al paciente a enfrentarse al objeto de su fobia en un entorno seguro.
- Instrucciones: La exposición imaginaria consiste en pedirle al paciente que visualice la situación que le produce miedo de manera detallada y con la ayuda de las técnicas de autocontrol (respiración, relajación, diálogo positivo) mientras permanece relajado. Esta práctica entrena su mente y reduce gradualmente la respuesta de ansiedad.
- Aplicación en el tratamiento: La exposición imaginaria suele utilizarse en las primeras etapas del tratamiento, especialmente cuando la exposición en vivo es muy estresante. Una vez que el paciente se siente más cómodo visualizando el estímulo, es más fácil avanzar a la exposición gradual en situaciones reales.
3.5. Autoobservación y registro de la ansiedad
- Objetivo: Ayudar al paciente a identificar patrones de pensamiento, comportamientos de evitación y variaciones en la intensidad de su ansiedad.
- Instrucciones: Se pide al paciente que registre cuándo y dónde ocurre su ansiedad, los pensamientos y sensaciones que experimenta, y qué tan intensa es en una escala del 1 al 10. Luego, el terapeuta y el paciente analizan juntos los resultados para entender cómo se desarrolla la ansiedad.
- Aplicación en el tratamiento: La autoobservación permite al paciente obtener mayor control sobre sus reacciones y reconocer patrones. Además, observar cómo disminuye la ansiedad tras la exposición refuerza su autoconfianza y lo motiva a continuar con el tratamiento.
3.6. Establecimiento de metas pequeñas y graduales
- Objetivo: Crear un proceso de avance gradual, que permita al paciente enfrentar sus miedos paso a paso, sin abrumarse.
- Instrucciones: Junto con el terapeuta, el paciente establece una lista de objetivos, desde los menos hasta los más difíciles (por ejemplo, si alguien tiene fobia a las alturas, la primera meta podría ser mirar por una ventana en un primer piso). Cada paso alcanzado refuerza su sentido de control.
- Aplicación en el tratamiento: Al ir alcanzando cada meta, el paciente registra sus logros, lo que le ayuda a ver su progreso y fomenta la autoconfianza para enfrentar metas más complejas.
Estas técnicas de autocontrol, en combinación con una estrategia gradual de exposición, no solo disminuyen la ansiedad ante el objeto de la fobia, sino que también brindan al paciente herramientas para gestionar su miedo en el día a día. El objetivo final es que el paciente pueda enfrentarse a sus miedos con una mayor confianza en su capacidad de autocontrol.
4. Técnicas de Relajación y Mindfulness
Las técnicas de relajación y mindfulness son herramientas clave para el tratamiento de las fobias, ya que permiten al paciente aprender a reducir los niveles de ansiedad y a recuperar el control de su respuesta emocional ante el estímulo temido.
Al usarse junto con la terapia cognitivo-conductual, estas técnicas ayudan al paciente a enfrentar su fobia desde un estado de calma y autoconciencia, lo cual facilita un proceso de exposición más efectivo.
Aquí te explico en detalle cómo funcionan y cómo se aplican en las fobias:
4.1. Relajación muscular progresiva
La relajación muscular progresiva (RMP) es una técnica creada por Edmund Jacobson que implica tensar y luego relajar los grupos musculares del cuerpo de manera secuencial.- Aplicación en las fobias:
- Se enseña al paciente a tensar un grupo muscular (por ejemplo, los músculos de los brazos) durante 5 a 10 segundos y luego relajarlo lentamente durante 20 a 30 segundos. Este proceso se repite en diferentes zonas del cuerpo.
- Durante la exposición, los pacientes pueden realizar la relajación progresiva para reducir la activación fisiológica que acompaña la ansiedad.
- Esta práctica, repetida a diario, permite que el paciente asocie las sensaciones de relajación con las situaciones que normalmente le producen miedo, contrarrestando la respuesta de ansiedad.
4.2. Mindfulness (Atención Plena)
El mindfulness implica enfocar la atención en el momento presente sin juzgar ni resistir las sensaciones, pensamientos o emociones que surgen.- Aplicación en las fobias:
- Los pacientes aprenden a observar sus pensamientos y sensaciones relacionadas con el miedo como algo pasajero, en lugar de reaccionar automáticamente con pánico o evitación.
- Una técnica útil en el mindfulness para las fobias es el escaneo corporal, donde el paciente recorre mentalmente su cuerpo, prestando atención a las diferentes sensaciones físicas sin intentar cambiarlas. Esto le permite reducir la reactividad ante síntomas de ansiedad como la aceleración cardíaca.
- Durante la exposición a la fobia, el mindfulness puede ayudar al paciente a centrarse en la respiración y en el momento, lo cual facilita una experiencia menos abrumadora y más controlada.
4.3. Técnicas de respiración controlada
La respiración profunda y controlada ayuda a regular la respuesta de ansiedad al activar el sistema nervioso parasimpático, que contrarresta los efectos de la adrenalina.- Aplicación en las fobias:
- La respiración controlada se enseña para que el paciente la utilice de forma previa a enfrentarse al estímulo temido, durante la exposición o cuando nota que su ansiedad aumenta.
- Un método eficaz es la respiración diafragmática: se le enseña al paciente a inhalar lentamente por la nariz, expandiendo el abdomen, y luego a exhalar despacio por la boca. Esto ralentiza el ritmo cardíaco y reduce la sensación de “falta de aire” o “opresión en el pecho” que suele acompañar la ansiedad.
- Con la práctica, esta técnica se convierte en un mecanismo de autocontrol que el paciente puede emplear para calmarse en cualquier momento.
4.4. Visualización guiada
La visualización guiada implica crear mentalmente una imagen de un lugar o situación que el paciente asocie con calma y bienestar. Este “refugio mental” puede contrarrestar las sensaciones de miedo y reducir la ansiedad.- Aplicación en las fobias:
- Durante las sesiones, el terapeuta guía al paciente a imaginar un lugar seguro, detallando los sonidos, colores, texturas y aromas de ese lugar. La visualización permite que el paciente se sumerja en una experiencia de
- Si el paciente experimenta un aumento de ansiedad al acercarse a su objeto fóbico, la visualización le permite volver mentalmente a su lugar de calma para regular sus emociones.
- Esta técnica funciona especialmente bien cuando se utiliza junto con la exposición gradual, ya que le da al paciente una “herramienta de escape” mentalmente controlada en situaciones de ansiedad alta.
4.5. Entrenamiento en mindfulness y aceptación de la ansiedad
Más que intentar reducir o evitar la ansiedad, esta técnica enseña al paciente a aceptar las sensaciones incómodas sin intentar eliminarlas.- Aplicación en las fobias:
- Cuando el paciente se enfrenta a su fobia, puede aprender a aceptar la ansiedad como una emoción pasajera, observando sus sensaciones físicas y pensamientos sin reaccionar ante ellos.
- Por ejemplo, puede notar el latido de su corazón o la sudoración y, en lugar de temer que algo terrible ocurrirá, simplemente observa estas respuestas físicas con aceptación.
- En la práctica de exposición, el terapeuta puede recordarle al paciente que observe y describa las sensaciones que experimenta (“mi corazón está acelerado”, “siento las manos temblorosas”) sin juzgar ni reaccionar. Este enfoque reduce la carga emocional de la ansiedad y ayuda a reducir la respuesta de pánico.
4.6. Desensibilización mediante relajación
La combinación de relajación profunda con exposición gradual permite que el paciente enfrente su fobia desde un estado de tranquilidad controlada, lo que disminuye la intensidad del miedo a largo plazo.- Aplicación en las fobias:
- Esta técnica funciona de forma progresiva: el paciente comienza a relajarse profundamente antes de exponerse al estímulo fóbico y, al entrar en contacto con el objeto o situación, aplica las técnicas de relajación.
- El proceso permite que el cerebro asocie el estímulo de la fobia con una respuesta de calma, en lugar de una de ansiedad, creando una experiencia positiva frente al miedo. Con el tiempo, este nuevo patrón de respuesta se fortalece y disminuye la intensidad de la fobia.
En resumen, estas técnicas ayudan a los pacientes a enfrentar sus fobias desde un estado de calma, reduciendo la activación fisiológica y promoviendo una actitud de aceptación hacia el miedo. Este proceso, cuando se repite regularmente, mejora el autocontrol del paciente y su capacidad de exponerse a la fuente de su fobia sin verse dominado por el pánico.
5. Entrenamiento en Autoinstrucciones Positivas
Las autoinstrucciones positivas son una técnica psicológica que se utiliza para enfrentar situaciones de ansiedad o inseguridad, ayudando a las personas a reprogramar sus pensamientos y a enfocarse en ideas constructivas que faciliten un comportamiento adecuado y sereno.
Esta técnica es particularmente útil para mejorar la autoeficacia (la creencia de que uno puede lograr sus objetivos) y se utiliza en terapia para enfrentar situaciones que provocan miedo, estrés o incertidumbre.
5.1 ¿Qué Son las Autoinstrucciones Positivas?
Las autoinstrucciones positivas son frases o palabras motivadoras que la persona se repite mentalmente para calmarse, alentarse o recordarse cómo actuar en momentos de tensión. Estas frases pueden estar diseñadas para:
- Motivar: Aumentar la confianza en uno mismo antes de enfrentar una tarea difícil, como: “Puedo hacer esto” o “He superado retos similares antes”.
- Dirigir la atención: Ayudar a concentrarse en el presente, reduciendo el estrés o distracciones. Por ejemplo: “Voy paso a paso” o “Me enfoco en lo que puedo controlar”.
- Desafiar pensamientos negativos: Contrarrestar ideas negativas y sustituirlas por pensamientos realistas y constructivos, como: “No todo es perfecto, pero puedo manejarlo” o “Este error no define mis habilidades”.
5.2 ¿Cómo Funcionan las Autoinstrucciones Positivas?
Las autoinstrucciones actúan como un diálogo interno que va moldeando nuestra percepción de las situaciones y de nosotros mismos.
A través de la repetición, estas frases contribuyen a construir una mentalidad más positiva y a reducir el impacto de pensamientos automáticos negativos que suelen alimentar la ansiedad.
Además, actúan como recordatorios de que se pueden aplicar habilidades de afrontamiento ya adquiridas.
Por ejemplo, si alguien está a punto de hablar en público y siente miedo, una autoinstrucción positiva podría ser: “He practicado bien y sé de lo que hablo; puedo hacerlo”. Este recordatorio le permite enfocarse en la preparación y en sus capacidades, en lugar de en el temor al juicio de los demás.
5.3 Etapas para Crear y Usar Autoinstrucciones Positivas
1º Identificación de Pensamientos Negativos o Inhibidores
- El primer paso es tomar conciencia de los pensamientos automáticos negativos que surgen en situaciones de tensión.
- Por ejemplo, “Voy a fracasar” o “Todos se van a reír de mí”.
- Identificar estos pensamientos ayuda a desafiar su validez y a reemplazarlos con autoinstrucciones más constructivas.
2º Desarrollo de Autoinstrucciones Realistas y Positivas
- Las autoinstrucciones deben ser positivas, pero también realistas. Es importante que las frases sean creíbles y adecuadas para la situación.
- Algunas autoinstrucciones eficaces podrían ser: “Estoy bien preparado”, “Puedo pedir ayuda si la necesito”, o “Voy a hacer lo mejor que puedo”.
3º Práctica y Repetición
- Las autoinstrucciones son más eficaces si se practican regularmente, no solo en situaciones estresantes. Al repetirlas con frecuencia, se vuelven más naturales y se pueden usar automáticamente en momentos de ansiedad.
- La práctica en voz alta o frente a un espejo puede reforzar la confianza en las autoinstrucciones.
4º Uso en Momentos Críticos
- En situaciones de tensión o desafío, las autoinstrucciones sirven para recordar las habilidades y el control personal que se tiene sobre la situación.
- La persona puede decirse: “Respira profundo, estás en control” o “Si me equivoco, simplemente sigo adelante”.
Ejemplos de Autoinstrucciones Positivas para Diferentes Situaciones
Enfrentar el Miedo a Hablar en Público
- “Estoy preparado y sé lo que tengo que decir.”
- “Si me equivoco, lo arreglo y sigo adelante.”
- “No todos los comentarios tienen que ser perfectos; lo importante es comunicar.”
Ansiedad en una Entrevista de Trabajo
- “Están aquí para conocerme, no para juzgarme.”
- “Voy a mostrar lo mejor de mí; mi experiencia habla por sí misma.”
- “Puedo responder cada pregunta con calma, un paso a la vez.”
Control de la Ansiedad en una Situación de Fobia
- “Estoy a salvo, solo necesito mantenerme tranquilo.”
- “Puedo manejar esta ansiedad; he enfrentado este miedo antes.”
- “Respiro profundamente y enfrento esta situación a mi propio ritmo.”
5.4 Beneficios de las Autoinstrucciones Positivas
- Reducción de la Ansiedad: Ayudan a mantener el enfoque en lo que se puede controlar, reduciendo la intensidad de la respuesta emocional.
- Mejor Autoconfianza: Al construir una mentalidad de autosoporte, las personas se sienten más capaces de enfrentar desafíos.
- Cambio en la Perspectiva Mental: Facilitan una transformación del diálogo interno negativo en uno positivo y constructivo.
- Mejora en el Desempeño: Las personas que se repiten frases de apoyo tienden a responder mejor en situaciones difíciles, ya que su cerebro no se enfoca en el miedo, sino en las soluciones.
Consejos para Crear Autoinstrucciones Efectivas
- Usa un Lenguaje Claro y Positivo: Las frases deben ser fáciles de recordar y expresar confianza.
- Hazlas Personales y Relevantes: Las autoinstrucciones deben resonar personalmente. Frases como “Estoy haciendo lo mejor que puedo” o “Esta situación es temporal” pueden adaptarse a lo que realmente sientes.
- Enfócate en el Presente y en la Acción: Las frases deben apuntar a lo que puedes hacer en este momento, como “Respiro y avanzo” o “Confío en mi preparación”.
Ejemplo Práctico: Uso de Autoinstrucciones en el Día a Día
Imaginemos una persona que siente ansiedad al hablar con extraños en eventos sociales. En un evento, puede usar la siguiente secuencia de autoinstrucciones:
- Al ingresar: “Voy a dar pequeños pasos y me relajo. No tengo que apresurarme.”
- Durante una conversación: “Escucho con atención y respondo con calma. Estoy bien preparado para esto.”
- Si siente ansiedad: “Respiro y me enfoco en la persona frente a mí. Puedo manejar esta conversación.”
Las autoinstrucciones positivas son herramientas poderosas que fomentan la resiliencia y nos ayudan a recordar que tenemos los recursos internos para enfrentar situaciones difíciles. Cuando se usan con regularidad, pueden transformar nuestra forma de pensar y nos preparan para actuar con más serenidad y confianza en momentos de desafío.
6. Terapia de Realidad Virtual
La terapia de realidad virtual permite a las personas exponerse a su objeto de miedo en un entorno controlado.
Esto es especialmente útil para fobias como miedo a volar o a las alturas.
- Simulación segura: La realidad virtual recrea de forma realista la situación temida, permitiendo a la persona exponerse al miedo sin estar realmente en peligro.
- Control gradual: El terapeuta puede ajustar la intensidad de la exposición y guiar a la persona durante la experiencia.
- Resultados eficaces: Con la repetición, la persona aprende a afrontar la situación y reduce su respuesta de miedo de forma progresiva.
7. Medicamentos
En algunos casos, se recurre a medicamentos para reducir la ansiedad asociada con las fobias, aunque no se consideran una cura.
Los medicamentos suelen utilizarse en combinación con terapia y solo en casos severos.
- Ansiolíticos: Ayudan a reducir la ansiedad en momentos específicos, aunque no tratan el origen de la fobia.
- Antidepresivos: A veces, se recetan antidepresivos para fobias severas o en casos de fobia social, ya que regulan los niveles de serotonina y pueden ayudar a reducir la ansiedad general.
Superar una fobia requiere tiempo y repetición. Cada pequeña victoria, como ver una imagen del objeto temido o enfrentar una situación similar, fortalece la autoconfianza.
La constancia y el apoyo profesional ayudan a desensibilizar el miedo hasta que deja de interferir en tu vida cotidiana.
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